De Montevideo a la NBA: la historia de una hincha que convirtió su pasión en un viaje inolvidable

05.05.2026

Una pasión que cruzó fronteras: del básquet uruguayo a la NBA

Una historia atravesada por redes sociales, comunidad y constancia, que terminó convirtiéndose en una experiencia única dentro del entorno profesional del básquet internacional. 

De Uruguay al mundo, una historia de pasión, comunidad y oportunidades

Francesco: Te quería consultar, ¿desde cuándo te gusta el básquet y desde cuándo comenzó esta pasión en tu vida?

Marina: En realidad, siempre fui fanática del deporte desde chica. Miraba fútbol, Fórmula 1… El básquet lo empecé a seguir más o menos por 2006, arrancando por el uruguayo. Acá en Uruguay soy de Defensor Sporting en básquetbol y de Peñarol en fútbol. Es medio raro, pero justo pasó que Peñarol no tenía básquet a mediados de los 2000, y ahí me enganché con Defensor, que justo andaba bien en la liga uruguaya. Me atrapó mucho la narrativa del viejo Sporting.

A partir de ahí también me fui metiendo cada vez más en el básquet internacional, sobre todo el europeo. Soy fan de algunos equipos de Europa, como Tenerife en España y Alba Berlín en Alemania. La NBA al principio la seguía más de oído, pero me gustaba ver a San Antonio Spurs, sobre todo por Manu Ginóbili y Tony Parker.

Hasta que llegó la burbuja durante el COVID-19. Yo soy egresada de la orientación organizacional, y recuerdo que todo empezó a impactar fuerte cuando apareció el primer caso positivo en la NBA de un jugador que estaba en Utah Jazz en ese momento, Rudy Gobert, pívot francés de 2,16 m. Ya lo tenía "stalkeado" porque es uno de los más importantes de la NBA y también a nivel FIBA, donde ha destacado muchísimo con la selección francesa.

El año anterior (2019) se destacó en el Mundial, donde Francia le ganó por primera vez a Estados Unidos y luego terminó en tercer lugar. Ese fue el punto de partida que me llevó a ser fan de Utah Jazz y, eventualmente, a vivir toda la experiencia que tuve en Estados Unidos.

Francesco: ¿Hubo alguna persona o momento que te haya metido de lleno en el básquetbol?

Marina: No, no. En mi casa siempre se vio deporte. Mi viejo jugó al fútbol y al básquetbol de forma recreativa, pero no tenía referentes directos más allá de él. Me empecé a enganchar por mi cuenta y siempre quise trabajar vinculada al deporte.

Cuando tenía 15 años, decía que quería ser periodista especializada en deportes y redactora creativa en una agencia de publicidad. Después la vida me terminó llevando más hacia el periodismo deportivo, aunque no del todo. Lo de publicidad lo fui dejando de lado y apareció la comunicación organizacional, pero eso da para otra charla.

Francesco: Me llama la atención que, cuando te anotaste en la FIC, no hayas elegido la orientación periodística.

Marina: Fue porque antes de la FIC hice UTU y ahí estudié periodismo. Cuando entré a la FIC, lo hice con la idea de hacer publicidad. Haber tenido la oportunidad de hacer el taller de segundo año de periodismo en UTU fue clave, porque me permitió tener dos formaciones distintas.

De Twitter a una oportunidad única

Francesco: Volviendo a Utah Jazz, cuando apareció la posibilidad de viajar, ¿qué fue lo primero que sentiste?

Marina: Bueno, vamos por partes. Cuando empecé a seguir a Utah Jazz en 2021, me abrí una cuenta de Twitter para hablar específicamente del equipo. Incluso había escrito un cuento medio fantástico con Rudy Gobert como protagonista, lo que me motivó a conectar con otros fans.

Ahí conocí a Juan, estudiante avanzado de la FIC, que manejaba la cuenta Utah Jazz en Español. Él me introdujo en la comunidad, y empecé a conocer gente de toda Latinoamérica.

Con el tiempo se armó un grupo de WhatsApp internacional con gente de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, República Dominicana, Estados Unidos, España e incluso Japón. Luego también se formó un grupo de uruguayos.

El día que todo cambió

El punto de quiebre llegó cuando Ryan Smith, dueño de Utah Jazz y Utah Mammoth, visitó Montevideo en marzo del año pasado.

Marina: Él ya tenía contacto con Juan por un viaje previo. Un día le escribió y nos invitó a comer. Éramos 12 personas, junto a su familia. Fue increíble: súper cercano, hablaba español y quería conocer nuestras historias.

En esa cena nos propuso viajar en la temporada 2025-26. A partir de ahí comenzó todo el proceso de visas y organización.

Un viaje inolvidable

Finalmente, viajaron 32 personas a Utah con todos los gastos pagos. Durante el viaje pudieron ver:

  • 6 partidos de Utah Jazz
  • 2 de Utah Mammoth (NHL)
  • 1 de Salt Lake City Stars (G League)

Marina: Fue el mejor viaje de nuestras vidas. Nos trataron increíble: entradas, comida, acceso a la cancha y camisetas personalizadas. Incluso vimos partidos desde la suite del dueño.

El primer partido fue contra Minnesota Timberwolves, donde jugaba Rudy Gobert. Yo le llevé un regalo: una cadena de amatista. Lo llamé desde la tribuna, el momento se hizo viral y él después me agradeció en Instagram.

Una comunidad que se volvió familia

Francesco: ¿Qué fue lo que más le sorprendió a la organización sobre ustedes?

Marina: La pasión. Les impactó que nos juntamos a hacer asados para ver los partidos, que cantamos como una barra. Eso generó una conexión muy fuerte con los jugadores y la organización.

Más que básquet

Marina: Ver la NBA en vivo fue impresionante, no solo por el juego sino por el espectáculo y la comunicación. Fue una experiencia de aprendizaje total.

Además, el viaje tuvo un impacto personal muy fuerte. Me ayudó a reflexionar sobre mi vida y hoy sigue siendo un refugio emocional cuando lo necesito.

También se generó algo único: el grupo se convirtió en una familia. Seguimos en contacto, nos apoyamos y compartimos mucho más que básquet.

El lado académico

Francesco: Tu trabajo de grado también está relacionado con el básquet.

Marina: Sí, lo hice sobre Basquetbolistas Uruguayos Asociados (BUA). Fue un proceso difícil: pandemia, problemas con el grupo, terminé haciéndolo prácticamente sola. Pero logré terminarlo y recibirme en 2023.

Lo que más me sorprendió fue la baja participación de los jugadores en el sindicato. Muchas veces se acercan solo cuando tienen un problema.

También noté diferencias con el fútbol: los basquetbolistas suelen estar más formados académicamente, mientras que en el fútbol todavía falta esa cultura de preparación para el después.

Mirando hacia adelante

Hoy Marina forma parte de Sportasis, un medio emergente enfocado en el lado humano del deporte.

Marina: Me gustaría seguir trabajando en ese cruce entre deporte, educación y comunicación. Es clave que los deportistas entiendan que su carrera es corta y que deben prepararse para el futuro.

Escritura y redacción: Francesco Brandi

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